Inic nahui parrapho itechpa tlatoa in quenami iyeliz, in yolqui, manenenqui, in ituca tlacuatl.

Tlacuatl; tlacuaton, anozo tlatlacuaton: pazaltuntli, huel yuhquin epatl. Auh in ye huecahua, inic huehue, in ye ilama, tetazahui. Tempitzantun. Mihichiuh, mihixtetlilcomolo, nacazhuihuitzpil, cuitlapilhuiac, cuitlapilxuxupetztic; zan huel nacatl in icuitlapil; acan ca tzontli, in manel tumitl.

Auh in yeliz: tlallan, tlacoyocco, cana tepancamac in mopilhuatia. Auh in omopilhuati, in canapa yauh, quinhuica in ipilhuan: ca xillan xiquipile. Uncan quimotema, uncan quimonaaquia in ipilhuan;  quinhuica in tlatlacuaz, umpa chichitihui. Niman amo yellele, amo tlahuele, amo tecua, amo tetetexoa, in icuac ano, in icuac tzitzquilo. Auh in icuac axihua, choca, pipitzca, huel quiza in imixayo, oc cenca icuac in ano, ihuan in ipilhuan; cenca quinpipitzquilia in ipilhuan, quinchoquilia, huel quiza in ixayo. Quimontetema in ixiquipilco, quinhualquiquixtia.

Auh in itlacuatl tonacayutl; metzalli, ihuan necutli. Ahu in incayo cualoni. Huelic, yuquin tochin, yuhquin citli. Auh in iyomio oc cenca yeh, in icuitlapil, zan niman amo cualoni. In aquin quicuaz, oc cenca yeh, intla miec quicuaz, mochi quiza in iitic ca, in icuitlaxcol.

Ceppa quichtacacua in chichi, ihuan miztun, in inacayo tlacuatl. Zan mochi quiteteitz, quitutupotz in omitl, ca nel nozo chichi. In tlthuic, omochi motepehuaco in icuitlaxcoli za quihuilantinemi.

Auh inin, icuitlapil, ca patli, ca tlatupehuani, tlaquixtiani. In canin tlein calaqui, oc cenca yeh  momicamac in ahuelquiza, onmopapalteuhteca in tlacuacuitlapilli, miecpa onmoteca. In manel huel tzitzicaticac, quiquixtia zan ihuian quiquixtitiuh. Auh in yehuantin in ahuellacachihua, in ahuel mixihui ca coni ic iciuhca tlacati in conetzintli. Auh in aquin aoc huel maxixa in maxixtzacua, ca coni quitlapoa in piaztli, in cocotli, quipopohua, quiyectia, cochpana in ixtetenca. No yehuatl in tlatlaci, no coni in icuitlapil tlacuatl, ca quicxotla, quitemohuia in alahuac. No yehuatl coni in cacahuatl ipan huei nacaztli ipan tlilxochitl, mecaxochitl ipan, in quin aoc temo quicua in ocuitlaxcol itlacauh in omotexten.

Descripción del tlacuache y de sus propiedades medicinales en el Códice Florentino
Tlácuatl, tlacuatn o tlatlacuaton. Es lanudillo, muy semejante al zorrillo. Y cuando envejece, cuando ya es anciano, ya es anciana, se vuelve blancuzco. Es de labios agudillos. Se pinto mucho del rostro: se hizo rodetes de tinta alrededor de los ojos. Orejas aguditas, larga la cola, la cola muy pelada: sólo de carne su cola; en ningún lado tiene cabellos, aunque hay pelusa.

Y sus costumbres: en la tierra, en un hoyo, en algún lugar en los boquetes de las paredes, pare la hembra. Y cuando parió, si va a alguna parte, lleva a sus hijos, pues tiene una bolsa en el vientre. Allí los pone : allí mete a sus hijos; los lleva cuando va a comer; allí van mamando. Luego, no es iracundo, no se enoja, no muerde, no trasca cuando es capturado, cuando es asido. Y cuando es cogido llora, chilla, bien salen sus lagrimas, principalmente cuando es capturada la hembra con sus hijos; mucho les chilla a sus hijos, le llora, bien salen sus lagrimas. Los pone en la bolsa; los hace salir.

Y su comida es el maíz y las raeduras de maguey y la miel. Y su carne es comestible. Es sabroso, como conejo, como liebre. Pero sus huesos, principalmente los de su cola, no son comestibles. A quien los come, si come muchos, le sale todo lo que está en su vientre, sus intestinos.

Una vez furtivamente un perro y un gato comieron la carne del tlacuache. En verdad el perro royó, mordió todos los huesos. Al amanecer todos sus intestinos se le vinieron a esparcir, sólo los andaba arrastrando.

Y ésta, su cola, es medicina: porqu es arrojadora, es sacadora de cosas. Donde algo entra, principalmente en una grieta del hueso, que no puede salir, se pone abundantemente cola de tlacuache, mucha ahí se pone. Aunque esté muy atorado lo que se ha encajado, lo hace salir, fácilmente la va hacer salir. Y ellas, las que paren con dificultad, las que no pueden parir, beben el caldo para que rapidamente nazca el niñito. Y el que ya no puede defecar, que tiene estreñimiento, bebe el caldo de la cola del tlacuache, porque pisotea, hace bajar las flemas. También él lo bebe con cacao, con huei nacaztli (Cymbopetalum penduliflorum), con tlixóchitl (Vanilla), con mecaxóchitl (Vanilla planifolia), quien ya no digiere lo que come, al que se le corrompieron los intestinos, el que se repletó de masa.

El Tlacuache
MITOS
La informacion, mitos, leyendas, etc.  relativa al Tlacuache se ha tomado mayormente de:
A. L. Austin Los Mitos del Tlacuache
UNAM,  México, 1998
El Tlacuache, descendiente de marsupiales precenozoicos astamente distribuidos por el globo, los antepasados del tlacuache quedaron aislados en América del Sur cuando ésta, separada de África, formó una inmensa isla. Siguieron existiendo didélfidos en Europa durante el Terciario; pero al extinguirse dejaron como únicos parientes cercanos a los didélfidos sudamericanos. Los didélfidos se extendieron desde la Pampa argentina hasta muy septentrionales costas del Pacífico en América del Norte. Los didélfidos ocuparon ampliamente Tnto la región Neártica como la Neotropical, con excepción de sus extremos frios y las zonas desérticas que no les han sido gratas.

Uno de los factores de su adaptación es la amplitud de régimen alimenticio y la peculiaridad de que en  él los insectos ocupan una parte nada despreciable. Esto reduce considerablemente la competencia de animales más desarrollados. Los didélfidos comen, además, pequeños mamíferos, aves, huevos, anfibios, culebras, frutos, tubérculos, maíz, y aceptan, cuando es preciso, la carroña.

Poseen los didélfidos otras armas que han contribuido notablemente a su supervivencia. Varias de las especies acostumbran "hacerse tlacuaches": caen exánimes frente a sus enemigos, la lengua de fuera, los ojos vidriosos, en una muerte aparente que las protege de los predadores no carroñeros. También hace desistir a los acosadores un fuerte olor a ajo que emanan los tlacuaches cuando están asustados. Para amedrentar a sus adversarios, los tlacuaches abren desmesuradamente el hocico inmenso, mostrando largas filas de dientes. En períodos de frio, sequedad y hambruna, alcanzan un estado de letargo semejante a la hibernación de los euterios. Por último viven junto al hombre en condiciones ventajosas: éste los persigue para proversee de alimentos; pero la carne es gorda y no muy apetecible. En cambio los tlacuaches, hábiles, trepadores y burladores de obstáculos, aprovechan mejor la vecindad, pues roban al hombre el maíz de sementeras y trojes

Cuando el campesino hace el cuenco en la parte central del maguey a fin de que ahí se junte el aguamiel, el tlacuache se adelanta al hombre, remueve el obstáculo que tapa el recipiente y bebe el jugo azucarado. Degüella aves domésticas, convertido en el terror de los gallineros. Esto le ha valido el incorrecto nombre de comadreja.
En México existen cinco géneros de tlacuaches (Chironectes, Didelphis, Marmosa, Philander y Caluromys), y una de las especies es endémica (Marmosa canenscens). La variedad se expresa en términos vernáculos como los de tlacuachito flor, tlacuache de cerro, de totoles, espinudos y ratones; los restos arqueológicos del tlacuache son buen testimonio de la persistencia de su fama. Hay representaciones primitivas muy simples. Con el tiempo la figura del tlacuache fue cargándose de símbolos muy variados. Luce mantos multicolores, tocados ricos, bastones de sonajas, y se sienta en taburetes cubiertos con la piel del jaguar. Una orden de guerreros llevó su nombre entre los mayas septentrionales. Según el Chilam Balam de Tizimín, dos cuerpos militares sostuvieron en Mérida a un gobierno usurpador: los bala mochil ("jaguares-tlacuaches") y los balam ch'amacil (jaguares-zorros).  No falta el marsupial entre las joyas mixtecas de oro encontradas en la tumba 7 de Monte Albán; entre ellas hay tres pequeñas piezas que representan al dios de la lluvia, al jaguar y al tlacuache. En los textos mayas, ya en el Popol vuh, ya en el Chilam Balam de Tizimín aparece el tlacuache como señor del crepúsculo matutino o como representación de los dioses que sostienen el cielo en cada una de las cuatro esquinas del mundo.


Ya para el clásico hay en la region zapoteca representaciones suficientes para afirmar la divinización del marsupial. En Teotihuacan aparecen, en un taller ubicado al norte de la Ciudadela, moldes para fabricar pequeñas figurillas de tlacuache que posiblemente eran adheridas a vasijas de culto. Una de las 18 veintenas o "meses" que dividen al año de los tzotziles recibe el nombre de tlacuache. A principios del siglo XX, los nahuas de San Pedro Jícora, Durango, consideraban que el tlacuache era el nahual de la diosa Tonantzi.